Mujeres Que Transforman es una plataforma que busca visibilizar los emprendimientos que realizan las mujeres en el Perú, así como las problemáticas y desafíos al que se enfrentan día tras día.

América Arias Antón y la tarea de combatir la anemia infantil en el Perú

Hay dos fantasmas que amenazan de manera persistente el presente y el futuro de la población infantil peruana. América Arias  intenta acabar con ellos. Desde hace poco más de un año es la directora país de Acción contra el Hambre, una organización que pone foco sobre una de los asuntos más delicados cuando se habla de desarrollo: la desnutrición crónica y la anemia que afecta al 43.5% de niños y niñas entre los 6 y 36 meses.

En estos días, el objetivo que ocupa a la bióloga y especialista en gestión de salud es ‘Restaurantes contra el hambre’, una campaña solidaria que busca concientizar a la ciudadanía sobre la necesidad (y posibilidad) de tomar acción sobre el problema. Esta iniciativa a la que se han unido más de 200 establecimientos en 11 regiones del país, consiste en invitar al consumo con sentido social: cada restaurante participante elige en su carta el #PlatoSolidario y asigna un donativo (o un % de su elección) para la prevención, diagnóstico y tratamiento de la desnutrición en los proyectos de la ONG. Así, los comensales con solo elegirlo y consumirlo ya está colaborando.

“Creo que hay mucha voluntad de las personas para ayudar. Cuando encuentran la forma de hacerlo, no dudan. Y eso es lo que estamos buscando facilitar: que los que quieran ser actores del cambio, lo puedan hacer”, dice América.

Con más de 15 años de experiencia en escenarios tan distintos como Malawi (África),  España o Brasil, esta mujer de padre peruano y criada en Madrid, regresó al Perú cargada de conocimiento  para poner manos a la obra en las tareas pendientes  y aportar sobre lo ya avanzado. “Yo ya había trabajado en varias consultorías en el sector hace algunos años y he visto cómo en el Perú se han hecho grandes avances en el tema de la desnutrición e incluso se ha convertido en un ejemplo. Se diseñaron  planes que dieron sus frutos. Sin embargo, para combatir la anemia, el abordaje es más complejo”, reconoce.

MQT-Mujeres que Transforman conversó con ella sobre cómo mejorar un panorama que garantice una niñez saludable y con perspectivas de futuro.

¿Por qué  si existen planes y herramientas que han probado su eficacia, las cifras sobre desnutrición y anemia infantil no terminan de tener ese descenso contundente que debieran?

“La anemia necesita un abordaje multidisciplinario. Hay que ver muchas aristas que van desde composición de unidad familiar, sus condiciones de vida, su acceso a servicios básicos, sus herramientas de sustento. No es suficiente con atender el problema concreto si el entorno no favorece.  Además, sus indicadores son muy sensibles: en cuanto dejas de hacer algo bien, suben rápidamente”, dice.

Aunque los signos y síntomas no tardan en aparecer, no es del todo sencillo que una madre o padre los detecten rápidamente. Por eso tantos niños conviven con ese mal. Por eso es tan necesario que las instituciones estatales sean sólidas y verdaderamente útiles a los objetivos planteados en los planes sectoriales. ( El Perú tiene un Plan de acción 2017-2021 para la lucha contra la anemia y la desnutrición).

¿Qué hemos hecho bien y qué debemos mejorar para que los avances se mantengan, para que que el camino recorrido no se desande?

“Perú tiene muchas fortalezas, ha incorporado muchas prácticas de otros países y lo ha hecho bien. Lo que hace falta es darle continuidad a sus políticas.  Es un país que está en un proceso de cambio, ahora ya es considerado en la lista de los de renta media, ya recibió mucha cooperación y lo que necesita ahora es  incorporar en su estructura a esos actores externos.

Hay una carencia en los niveles medios de gestión estatal. Se trabaja mucho con personal externo cuando lo que se necesita son equipos a mediano plazo, que conozca a fondo el proceso.  Una alta rotación en los puestos medios siempre dificulta la implementación de las medidas, porque cada vez que hay un cambio hay una revisión de todo lo avanzado”, afirma.

Los  proyectos de Acción contra el Hambre en zonas con altos índices de anemia y desnutrición ( Ayacucho, Puno) han demostrado con resultados que es posible revertir la situación de alarma. Sin embargo lograr la continuidad y regularidad en estos avances es una tarea que requiere una suma de voluntades que aún no terminan de afianzarse.

“Nuestra relación con el Estado es exitosa, trabajamos de manera coordinada concentrados en fortalecer capacidades y dar herramientas para mejorar pero el problema es que cuando hay cambios de gobierno, muchas veces las nuevas autoridades no continúan con las políticas. Hay que trabajar en el fortalecimiento institucional. Ese es uno de los ejes sobre los que trabaja ACH más que la problemática misma del combate a la anemia. Porque sabemos que sí se hace así, si ellos se compran la lucha y saben cómo dirigirla  es que es que logran los resultados”.

Lo que América y ACH han constatado en los años que llevan en el desarrollo de este tipo de proyectos es que, si se crea un espacio en el que puedan participar las autoridades y la comunidad, se puede llegar a las metas. “Nosotros les damos el apoyo, ellos son los que cambian el mundo. Hay zonas en las que hemos estado y que aún mantienen los resultados porque nos hemos tomado el tiempo necesario para diseñar los planes y darles un rol activo, para que no dependan de nosotros”, dice.

Y aunque a veces los plazos de los proyectos sean largos y demanden un ejercicio de paciencia y compresión, los resultados les alientan. Pueden tardar dos años formando alcaldes, pasar varios meses intentando generar una mesa de diálogo entre los actores involucrados o profundizando en los saberes de las comunidades. “Nosotros trabajamos con la comunidad en el diseño de modelo. Nuestros recetarios son un resultado no una herramienta. Ellos saben de su riqueza, han sobrevivido y se han adaptado a ciertas condiciones que para nosotros pueden parecer inimaginables y ahora lo que necesitan es tener un apoyo para recuperar ese conocimiento y mejorar condiciones en su calidad de vida”.

Con esa metodología de trabajo han logrado, por ejemplo, que en Santiago de Lucanamarca ( Ayacucho) los índices de anemia se reduzcan en 11 puntos ( de 37.9% a 26.9%) en solo un año de intervención; o que en Ajoyani ( Puno), su programa Anemia No haya logrado que de 66% de niños y niñas con anemia, ahora solo quede un 12.7% por recuperar.

Con algunas herramientas ( políticas) ya existentes y recursos necesarios, la clave y la tarea pendiente, según la especialista, es la gestión. “Hay programas, y  no son tantos los fondos que se requieren para luchar contra la anemia, son más los modelos de gestión a los que hay que poner atención. Y allí sí es cierto que las municipalidades necesitan apoyo”, menciona. Esto incluye no solamente la capacitación de sus funcionarios sino la adecuada atención a los modelos y protocolos de atención primaria, a recuperar como aliados y actores a los médicos comunitarios.

“Nosotros tenemos un diálogo fluido con Sociedad de Médicos de Familia, una especialidad en la que se necesita mucho más profesionales y sobre todo muchas mejores condiciones para que realicen su trabajo que es  llegar hasta las comunidades en tiempo y forma adecuada. ¿Qué herramientas, qué facilidades les estamos dando para que eso sea posible, para que puedan cumplir con su misión?”, reflexiona. Lo mismo sucede con los promotores comunitarios cuyo trabajo de campo es aún más demandante.

Son cuestiones prácticas como el acceso y la adaptación a los espacios de trabajo de campo, el diseño de mapa de familias, mapa de visitas, el registro de documentos, la optimización de recursos y mejora de infraestructura. También el intercambio y uso eficiente de la información es un asunto pendiente.

“Estamos hablando con diversos ministerios para poder fomentar el intercambio de información.  Si el médico tiene datos, el maestro tiene datos  y las promotores de igual manera, y no se complementa lo que cada uno tiene mientras se visita a las mismas personas entonces se está haciendo uso ineficiente de los recursos. Necesitamos un modelo de gestión que privilegie la eficiencia”.

Para no volver a empezar una y otra vez cuando lo que urge es apurar una ruta trazada en una carrera contra el tiempo, todos tenemos y podemos ser parte de la  batalla que aún se sigue perdiendo mientras  haya  niños y niñas con un futuro en riesgo por culpa de la anemia.

Puedes escucha el PODCAST de la entrevista aquí:

Escribe: Claudia Blanco

Foto portada: Carlos Ormeño

Fotos: Archivo Acción contra el Hambre