Mujeres Que Transforman es una plataforma que busca visibilizar los emprendimientos que realizan las mujeres en el Perú, así como las problemáticas y desafíos al que se enfrentan día tras día.

2019: Seguimos contando vidas rotas

Cinco historias de mujeres asesinadas en cinco puntos distintos del país. El machismo y la violencia no son centralistas. Horrores que se repiten, los motivos, las similitudes en el tipo de violencia, el patrón de los agresores, la indiferencia ante las cifras que aumentan sin parar. Es 2019 y todo sigue igual.

Además de Lima, Puno, Ayacucho, Tacna y Junín fueron las ciudades en dónde se perpetraron los primeros feminicidios del año, dejando huérfanos, dejando la impotencia de siempre ante un problema social que no se logra ver y mucho menos controlar.

Daniela, Magdalena, Clorinda, Ingrid y Roxana murieron a manos de sus parejas o ex parejas. Ante el rechazo, la muerte; ante la separación, la muerte, ante la mínima voz exigiendo respeto y libertad, la muerte. El resumen de los hechos siempre parece indicar una razón concreta pero lo cierto es que nos están matando por ser mujeres.

La paradoja que ocurrió en el último feminicidio ocurrido en el Callao, en donde Sandro Villegas de 43 años, le disparó tres veces a su ex pareja Ingrid Arizaga de 36 años, con un arma robada de su centro laboral, fue que el asesino trabajaba en el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables como agente de seguridad.

El hecho ocurrió a vista de las personas que se encontraban transitando por el mercado Santa Rosa y el motivo del acto, según el criminal, fue que Ingrid ya no quería ser su pareja. Ella, como cuentan sus allegados, tomó esta decisión porque él era celoso, alcohólico y maltratador.

Medidas frente a una situación crítica

94 asesinatos fueron calificados como feminicidios, según el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público, entre enero y octubre de 2018.

A pesar del pedido de muchos colectivos, el Estado no declaró el 2019 como el año de la lucha contra la violencia de género. Al respecto, la abogada de la organización feminista para el Estudio de la Defensa de los Derechos de la Mujer (DEMUS), Brenda Álvarez indicó que ya está demostrado que las penas que son bastante altas no persuaden al agresor para que no cometa estos actos.

Además dijo que se tiene que abordar el tema desde la raíz y, por ejemplo, el Ministerio de Educación todavía no ha desarrollado una estrategia para combatir a la violencia desde  las escuelas, al incluir el tema dentro de las curriculas escolares. Pero, ¿Qué podemos esperar de un año que se inicia así, y cuáles son las medidas que se deben tomar por parte del Estado y la sociedad civil  para combatir esta crisis de violencia?

“Todas las medidas que hasta el momento el Estado ha implementado han estado encaminadas hacia la atención de la violencia contra la mujer. Tanto la construcción de más centros de emergencia mujer como la atención en las comisarías frente a las denuncias de violencia de género” indica Brenda.

Sin embargo, las acciones de prevención son nulas. No existe una política nacional específica que permita evitar que más mujeres sean víctimas de la violencia en los diferentes grados. La abogada también dijo que a falta de la respuesta del Estado, lo que se hace desde la sociedad civil es posicionar este tema a través de las campañas mitin como Ni Una Menos. En respuesta, miles de mujeres han roto su silencio frente a situaciones de violencia.

Además, agregó que la sociedad civil, a través de estas distintas organizaciones o colectivos, debe exigir que el Estado realice una campaña nacional de prevención de la violencia, la cual  busque generar consciencia en la población para que se tome enserio esta terrible situación.

Es necesario que se incorporen lineamientos para combatir la violencia de género y el machismo en las escuelas. Si es que no hay una reforma educativa para modificar la forma en cómo las mujeres somos vistas en la sociedad, esta situación no va parar.

Escribe: Joselyn Leyva