Mujeres Que Transforman es una plataforma que busca visibilizar los emprendimientos que realizan las mujeres en el Perú, así como las problemáticas y desafíos al que se enfrentan día tras día.

Natalie Luy: atreverse siempre es la mejor opción

A sus cortos 24 años, Natalie Luy pudo incluir en su lista de experiencias profesionales la de haber liderado una gran empresa. Hace dos años fue la ganadora del programa “CEO for one month” realizado por el prestigioso Grupo Adecco, y compartió con el gerente general de la empresa el proceso en la toma de las grandes decisiones de la corporación.

Hasta ese momento la carrera de Luy, que se graduó como ingeniera industrial, no se había enfrentado a un reto de esas dimensiones. Pero ella no se amilanó. Decidió postular en el 2016 junto a más de dos mil estudiantes de todo el país. Era la primera vez que Adecco emprendía este programa en el Perú, el cual abarca a todas sus filiales alrededor del mundo y reúne a más de 50 países.

La experiencia de poder trabajar a lado del director de Adecco Perú, Carlos San Román, entusiasmaba mucho a Natalie. Ella sabía que sería un proceso largo y complicado. “En la entrevista me fue bastante bien, me sentí muy cómoda y pude ser yo misma; por eso estaba tranquila”, recuerda la ingeniera. Tras la temporada como CEO, la empresa la contrató para trabajar como Analista de Investigación y Desarrollo, mejorar procesos internos y posteriormente los procesos de las cuentas de los clientes. Se quedó allí durante un año. Sin embargo, aún le quedaban muchos otros caminos por recorrer fuera de las grandes oficinas.

Ahora acaba de terminar una diplomatura en Finanzas en la Universidad del Pacífico y ha empezado su propio negocio. Su motivación: ver los resultados de sus emprendimientos. Este fue un pilar durante su época universitaria y lo sigue siendo hoy en su vida profesional. El tiempo que pasó en Adecco le ayudó a confirmar sus intereses y a perfeccionar sus habilidades.

“Me sumó bastante el trabajo en equipo. Nunca había estado al tanto de cómo era la rutina laboral de una empresa que manejaba una planilla de 1000 colaboradores, fue bastante interesante porque existía una relación muy horizontal entre los trabajadores”, cuenta Natalie. “Además, conocí varias mujeres que estaban encabezando las gerencias en Adecco. Estas compañeras marcaban la diferencia”, agrega. A pesar de esta situación, ellas pertenecen al reducido 16.7% de mujeres peruanas que han acabado la universidad, según resultados de ENAHO del año 2017.

Aprendiendo en Europa

En el 2014, gracias al apoyo de su familia, Natalie tuvo la oportunidad de salir de Lima para explorar y aprender lejos de su zona de confort. Se fue de intercambio por seis meses a la Universidad de Lund en Suecia, una de las más antiguas y prestigiosas del norte de Europa, y además considerada dentro de las 100 mejores del mundo.

“Allá todo el mundo apunta a una maestría sí o sí, a diferencia de Perú, en donde es difícil acceder a una educación pública de calidad. No creo que sea un disparate poder estudiar en el extranjero, si tu postulas y te aceptan, te pueden financiar”, asegura Natalie.

Del mismo modo, una vez instalada en Europa, no dudó en viajar sola y conocer los países del viejo continente, como Francia, Alemania y Londres. “Era como tomar un descanso luego de exigirme tanto en los estudios. Viví una gran experiencia personal. Conocer otras culturas y conocer el nivel académico de las universidades allá fue bastante bueno para mi”, cuenta Luy.

Para Natalie, mujer metódica y disciplinada, gran parte de sus logros tienen relación con su visión sobre cómo se debe abordar la vida y el desarrollo profesional: “una persona tiene que buscar diferenciarse, no solamente encasillarse a una carrera. Si algo más te interesa hay que estudiarlo. Hoy en día es tan fácil aprender, hay cursos por internet de lo que se te ocurra. Siento que todas esas cosas ayudan a tener más ventajas en este mundo laboral tan competitivo”, señala la joven emprendedora.. Cuando se tienen los objetivos claros y las oportunidades abiertas, hay que atreverse.

 

Escribe: Joselyn Leyva

Fotos: Archivo personal