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Rosemarie Lerner: “Proyecto Quipu fue nuestro granito de arena en la lucha que las mujeres ya habían empezado”

Cuando Rosemarie partió para Londres a continuar con sus estudios en la Universidad de Bristol aún no sabía que  una experiencia tan enriquecedora y vinculada al Perú ocuparía los siguientes  años de su vida.  “Proyecto Quipu”, fue una apuesta por nuevos modelos de comunicación  para que un mensaje tan importante como doloroso llegara a la mayor cantidad de personas: apuntó a generar un impacto medible en las audiencias que se conectaran para  enterarse de las historias detrás de las estilizaciones forzadas en el Perú,  durante el segundo mandato presidencial de Alberto Fujimori.

Su proyecto, los alcances y todas los retos y satisfacciones que trajo consigo serán parte de las presentaciones de Metamorfosis, un evento que reunirá a interesantes exponentes de proyectos que refelejan el proceso de la evolución de los medios de comunicación y las nuevas tendencias.

Proyecto Quipu

Los Quipus son cuerdas andinas usadas como registros por los Incas y civilizaciones andinas para mantener registros económicos y administrativos. Se cree que estas cuerdas de brillantes colores eran usadas, también, para contar historias a través de las generaciones. Precisamente de esto trata Quipu: “Desde el principio lo cocreamos, tanto con las mujeres y organizaciones de mujeres afectadas, -quienes tuvieron mucho que ver en cómo se diseñaba el proyecto-, como con otros compañeros que le dieron, digamos, diferentes capas y niveles al proyecto, artistas , diseñadores, programadores, pero también nuestros compañeros académicos de la Universidad de Bristol, como el historiador Mathew Brown, que nos ayudó a llenar aspectos éticos del proyecto, porque, para nosotros era muy importante no revictimizar a estas mujeres tan empoderadas, sino solo darle mayor visibilidad a la lucha que ellas ya habían empezado hacía diez años.”

La idea original era hacer un documental al estilo clásico. Pero fue justamente el afán de hacer trascender el proyecto en términos de alcance público lo que llevó a echar mano de las nuevas tecnologías. Quipu es un documental transmedia, es decir, un documental interactivo cuya base consiste en haber servido de plataforma, -tanto telefónica como por medio de una página web- para que, durante dos años (2015-2017), todas aquellas personas que fueron esterilizadas bajo el marco del supuesto plan de salud pública de Fujimori entre los años 1996-2000 cuenten su testimonio, los cuales luego pasaron a un proceso de recopilación, transcripción, traducción y publicación.

Fue durante la campaña en la que se enfrentaban Ollanta Humala y Keiko Fujimori por la segunda vuelta a la presidencia que surgió la idea de abordar este delicado asunto:  “El tema había vuelto, pero como un instrumento político para desacreditar la campaña de Keiko. Yo estaba en Inglaterra en ese momento y nunca había caído en cuenta de la magnitud del tema y de lo terrible, porque en verdad era algo sobre lo que no se hablaba mucho. En ese momento además, probablemente, uno se vuelve más sensible a cosas que en el Perú uno está acostumbrado a ver, digamos, están naturalizadas; mientras que desde fuera ves una violación de derechos humanos tan grande, tan terrible, sentí vergüenza de no estar más enterada y me pareció que era algo que se tenía que saber.”

Rosemarie se puso en contacto con una colega, Maria Vega, residente en Londres, quien en ese momento estaba muy interesada en investigar sobre la combinación del documental con medios interactivos. Le comentó sobre el caso de esterilizaciones forzadas, sobre cómo hasta entonces se había hablado de estas señoras como cifras estadísticas en abstracto y con poco impacto mediático y se empezó a pensar en el Internet como una herramienta que hoy por hoy permite a cualquiera simplemente hacer un clic y conocer los testimonios de la misma boca de quienes atravesaron la experiencia.

No es un documental histórico

La temática central del documental no es el evento histórico de fines de los 90’s, sino la lucha de las mujeres al día de hoy por la atención y debida sanción del gobierno que se debe a esta tragedia y de esto se desprende, también, su producción interactiva: “Se trata de que ellas sean las protagonistas de sus propias historias y que nos cuenten qué fue lo que les sucedió. Porque, para nosotros, era un tema no solo del doble delito: violar derechos básicos de sus cuerpos y además el de la impunidad persistente por casi veinte años. Sino que, además, siguen en las mismas condiciones educativas, de poco acceso a medios, que permitieron que esta campaña no salga a la luz en primer lugar. Estas señoras no podían hablar en ese momento porque no tenían un canal para demandar, están luchando pero no tienen por dónde salir con su lucha y eso queremos revertir, poner nuestro granito de arena por la lucha que ellas ya habían empezado, no luchar por ellas.”

Habiendo experimentado la dificultad que implica obtener financiamiento para desarrollar un proyecto cultural independiente, Rosemarie insiste en la importancia del soporte gubernamental, académico o ambos para este tipo de proyectos. Dice que no hay las amarras creativas y en términos de indagación que sí supone apoyarse en la empresa privada y para ello cita los casos de Francia y Canadá, cuyos gobiernos dan dinero para estas propuestas: “En Inglaterra hubo muchísima para conseguir este financiamiento para proyectos de Arte y Humanidades y es en gran medida gracias a ello que Quipu se ha visto beneficiado, aparte del financiamiento otorgado por la Universidad de Bristol.”

En el Perú, contamos con la creación del Fondo para Nuevos Medios, el cual lo provee el Ministerio de Cultura, el cual pese a ser una buena noticia sigue siendo insuficiente para cubrir todas las pequeñas, medianas y grandes iniciativas con enorme potencial que pululan en el territorio nacional. Pero, como bien indica Rosemarie, el objetivo es sacar la Academia de un círculo cerrado y que trabaje de manera conjunta con las industrias creativas, para combinar conocimiento con comunicación y técnica.

Impacto

Actualmente el proyecto se encuentra en una etapa de campaña de impacto. Las diferentes actividades a las que el equipo está dedicado incluyen hacer un reporte de 50 páginas aproximadamente donde se detallen los resultados, así como difundirlos mediante distintas plataformas, desde académicas hasta de entretenimiento. Además de ello, se entregará una versión interactiva al Lugar de la Memoria, Tolerancia e Inclusión Social (LUM) y otra a la Universidad de Bristol de forma permanente.

A partir del proyecto Quipu, Rosemarie continúa investigando las potencialidades del Internet en combinación con el género documental para un futuro proyecto cerca del Volcán Fuego, en Guatemala. “Pero también tengo ideas para documentales largos y clásicos”, agrega entre risas.

Escribe: Raquel Niego