Mujeres Que Transforman es una plataforma que busca visibilizar los emprendimientos que realizan las mujeres en el Perú, así como las problemáticas y desafíos al que se enfrentan día tras día.

Machismos de cada día

Las frases y actitudes machistas que atestiguamos a diario no deben pasar inadvertidas aun cuando estas vengan disfrazadas en clave de humor o chacota. Al igual que con los comentarios más explícitos, ponerles fin es una tarea pendiente.


En abril del año pasado, la escritora británica feminista Laura Bates publicó en The Guardian una columna en la que hacía un balance de sus últimos cinco años a la cabeza de Everyday Sexism Project, una plataforma web que creó en 2012 con el objetivo de que mujeres de todas partes del mundo pudieran narrar, con sus palabras, experiencias cotidianas vinculadas a la desigualdad y la violencia de género.

Para sorpresa de Bates, el primer mensaje que recibió no era un testimonio sentido, sino una amenaza de violación “brutalmente gráfica”, en palabras de Bates, dirigida a ella. “En ese momento me di cuenta del odio absoluto que amenaza a las mujeres que hablan sobre sexismo”, explicó.

No obstante, la web de la escritora caló hondo en cientos de miles de mujeres que desde entonces han compartido sus historias, las cuales reunían desde denuncias de acoso sexual hasta actitudes y frases machistas que campeaban tanto en el trabajo como en el hogar. De hecho, Bates fue víctima directa de ataques machistas que buscaban desprestigiar su labor y su persona:

“Un hombre que me estaba guiando por la calle se cambió de acera molesto cuando le dije que estaba en camino a dar una charla sobre acoso sexual, gritándome: “¡Por el amor de Dios, necesitamos divertirnos un poco!”. En directo, un periodista me preguntó si era difícil vivir sin amigos por tener tan malhumor”.

Así como Bates y las mujeres que escogieron contar sus experiencias en Everyday Sexism Project, en Aequales hemos recopilado las frases machistas más comunes en espacios laborales, que no distinguen actividades económicas o número de colaboradores/as de la empresa.

 

“¿Para cuándo un día del Hombre?”

El Día Internacional de la Mujer es una fecha conmemorativa que no pocas empresas confunden con un día para celebrar lo “femenino”, que se traduce en arreglos florales y cupones de descuento en spas para sus colaboradoras. Dentro de esta lectura errónea, abundan los hombres que reclaman un día para ellos, aduciendo que si se va a hablar de igualdad de género, hay que empezar por acá.

Lo cierto es que sí existe un Día Internacional del Hombre (19 de noviembre), establecido en 1992 por Tomas Oaster, un profesor de la Universidad de Missouri (Estados Unidos). Sin embargo, en el nacimiento del Día de la Mujer, cuya primera celebración fue el 19 de marzo de 1911, hubo más que una simple idea: se buscaba reivindicar el rol de la mujer en la sociedad, el derecho al voto, a la formación profesional y a la no discriminación laboral. Una semana después, el 25 de marzo de 1911, un centenar de mujeres morían en un incendio que consumió una fábrica en Nueva York. Los dueños del establecimiento las habían encerrado justificando que sus empleadas podían robarles. He ahí las diferencias entre un día y el otro.

 

“Con quién se habrá acostado para obtener ese puesto”

El desmerecimiento de los logros y éxitos profesionales de una mujer suelen venir acompañados, en algunos casos, de “teorías” que cuestionan si todo lo obtenido ha sido por sus capacidades o con el sudor de su cuerpo. Ojo: estos comentarios provienen tanto de hombres como de mujeres, claro ejemplo de que el machismo no se ciñe a un solo género. Este desafortunado comentario también reafirma las relaciones de poder, donde la mujer, aparentemente, le debe algo al hombre con tal de seguir progresando en su camino profesional. Surge una duda: ¿cuántas veces escuchamos que el ascenso de un hombre se pone en duda haciendo referencia a su vida sexual?

 

“Debe ser lesbiana”

Ser feminista suele confundirse con una invitación para que otras personas especulen sobre tu vida privada. Sobre todo partiendo de la creencia equivocada, pero bastante difundida, de que machismo y feminismo son dos caras de una misma moneda. Todos/as deberíamos ser feministas en cuanto hay que promover y trabajar por que exista igualdad de derechos, oportunidades y reconocimientos para mujeres que para hombres. Este es el motor del feminismo, bastante distante de la dictadura de tacos y ovarios que muchos hombres (y también mujeres) dibujan en sus mentes, mientras mencionan “ni machista ni feminista, soy igualista”.

 

“¿Qué pasó, no te alcanzó la mañana para arreglarte?”

Existe una delgada línea entre la imagen personal y la creencia de que las mujeres siempre deben estar maquilladas y acicaladas en el trabajo o en cualquier evento social, a riesgo de traicionar su femineidad. Para esto hay que entender lo “femenino” como una construcción social que se configura en función de cada cultura o civilización, construcciones que debemos empezar a derrumbar para priorizar logros profesionales y compromisos con causas sociales. Al final del día no es la mujer más maquillada la que triunfa en el mercado laboral, sino la más capaz y preparada.

Para completar los ejemplos, compartimos algunos testimonios anónimos de mujeres en la página de Facebook Micro Relatos de Machismo, los cuales también dan cuenta de la desigualdad de género y violencia impresa en algunas frases dentro del ámbito laboral:

 

Le comenté a mis compañeras del trabajo que no quiero tener hijos y me respondieron: “Tranquila, cuando te acerques más a los 30 te va a llegar el instinto maternal, ¡ya vas a ver!”. Fuente.

Charla laboral sobre producción de biodisel en la empresa. “Seguro las chicas no entienden nada”, dijo el orador, ingeniero químico, alrededor de los 50 y pico. Al presentarse a los/as participantes de la charla, dice: “las chicas seguro son todas administrativas”. Entre las chicas había presentes ingenieras químicas y licenciadas en economía. Fuente.

En mi trabajo cuando alguna de nosotras no está de acuerdo con el encargado, éste nos dice: “No se hagan la mujer golpeada”. Fuente.

Disculpe, ¿puedo hablar con el hombre a cargo? Fuente.

“Vamos a mandar a alguna chica bonita a convencer a empresarios para que vengan a invertir”. Carlos Arroyo, Intendente de Mar del Plata. Fuente.

Estudio para piloto de helicópteros. Cuando fui por primera vez a un aeroclub, tenía unos 15/16 años y uno de los instructores me dijo: “Si vas a ser piloto que sea por hobbie, las mujeres no son más que azafatas”. Hoy, con 20 años, me quedan 10 horas de vuelo para terminar y ya tengo mi puesto de trabajo. Fuente.

Me dijeron que no me van a entrevistar para ascender en mi trabajo porque el gerente cree que por mi edad es inminente que quede embarazada. Fuente.

Mi cuñado sobre las mujeres en cargos directivos: “Bueno las que son jefas, la mayoría, es porque algún favor sexual hicieron”. Fuente.

“El problema es que hay muchas mujeres en ese Ministerio”, dijo una trabajadora estatal en una reunión, luego de que el director de su repartición comentase que le resultaba difícil ponerse de acuerdo con otra funcionaria. Fuente.


Rodrigo Alomía
Integra el equipo de Aequales.