Mujeres Que Transforman es una plataforma que busca visibilizar los emprendimientos que realizan las mujeres en el Perú, así como las problemáticas y desafíos al que se enfrentan día tras día.

Mujeres en tecnología: la agenda pendiente

Cada marzo, mes en el que recordamos todo lo que se ha avanzando y lo que queda pendiente en el camino de la equidad de género, surgen posts y campañas que nos recuerdan que algunas de las mentes más pioneras en los inicios de la tecnología fueron mujeres. La famosa Ada Lovelace, conocida como la primera programadora. Fue la primera persona en publicar un algoritmo a ser leído por la primera computadora moderna a mediados de 1800. O Grace Hopper, quien contribuyó a la creación del primer compilador de lenguajes de programación. Hoy miles de mujeres se reúnen en su honor anualmente en la conferencia más grande del mundo de mujeres en tecnología. En tiempos de la segunda guerra mundial el trabajo de las mujeres cobró relevancia en todo sentido y las seis programadoras detrás de la primera computadora digital en Estados Unidos — la Eniac — fueron mujeres. A mediados de los 80s, las mujeres representaban casi el 40% de los estudiantes de ciencias de la computación. Hoy, son menos del 20. (NPR)

 

¿Qué pasó en el camino?

En los 80s, cuando la era del software y la computación despegó, el campo se empezó a profesionalizar y con ello, las mujeres empezamos a quedar fuera. Mientras la computación era vista como algo manual , parecido al trabajo de fábrica, no había mayor problema; pero en cuanto la tecnología empezó a migrar al centro de nuestros negocios, pasó a un espacio donde las mujeres no teníamos presencia. También surgió la computadora personal y con ella los juegos de computadora, que desde su inicio fueron marketeados para niños y hombres. Así comenzamos a creer que la tecnología era más para niños que para niñas, y la publicidad se encargó de reforzar este mensaje todos los días. Hoy todavía no logramos escapar de esta.

 

¿Y por qué importa?

Importa porque la tecnología ha evolucionado para convertirse en parte cada vez más central de todo lo que hacemos. Somos hombres y mujeres consumiendo tecnología, y si no estamos ambos creándola también, ésta nunca podrá responder a nuestras necesidades por igual. La diversidad es parte de los ingredientes centrales de crear buenos productos. Los ejemplos de productos creados por equipos con poquísima diversidad de género abundan. Cuando salieron los primeros airbags para proteger a las personas de accidentes automovilísticos, resultaron ser mucho menos eficientes protegiendo cuerpos femeninos. ¿La razón? El equipo de desarrollo del producto era predominantemente masculino y probó la tecnología pensando en cuerpos como los suyos. El primer app de salud del Iphone medía una infinidad de indicadores de salud pero olvidaron uno fundamental que afecta a la mitad de la población mundial por buena parte de su vida: la menstruación. No es tanta sorpresa que se le pase a un equipo sin participación femenina.

Pero más allá de la diversidad, la tecnología es la industria que definirá nuestro futuro y ésta vez, debemos asegurarnos que las mujeres no quedamos fuera de ella. Aquellos que construyen el software, los modelos de data y los robots que automatizarán nuestras economías definirán también cómo se ve nuestro mundo. Con la poca presencia de mujeres que hay hoy en el sector, si no hacemos algo drástico, estamos destinadas a vivir en un mundo que no diseñamos. De hecho, según datos del WEF, la tecnología está causando la automatización de empleos más básicos, donde la mujeres estamos sobre representadas, y a su vez, la creación de empleos en sectores de tecnología, donde estamos enormemente sub representadas. Por esta razón, los hombres perderán tres empleos por cada nuevo empleo generado, pero las mujeres perderán más de cinco. Si no queremos perder en la cuarta revolución industrial, es inminente cambiar la realidad de las mujeres en tecnología.

 

Laboratoria: nuestra apuesta de cambio

Hace cuatro años comencé Laboratoria porque por casualidades de la vida, llegué a vivir esta realidad de primera mano. Al comenzar una empresa de desarrollo web, me di cuenta que en el 2014 era casi imposible encontrar a mujeres programadoras en Lima. Comenzamos una escuela para formar a miles de mujeres programadoras que pudiesen convertirse en creadoras de tecnología, entrar a trabajar en la industria para cambiarla, e inspirar a millones más a seguir sus pasos. Cuantro años después del inicio de este sueño, podemos sentirnos enormemente orgullosos de lo logrado. Hemos capacitado a más 800 mujeres programadoras, insertándolas en trabajos altamente competitivos en más de 250 empresas en América Latina. Hoy están cambiando con su ejemplo lo que significa ser programador, y seguirán creciendo para pronto formar parte del liderazgo de la industria.

 

Visibilidad: estrategia de cambio

Son nuestras egresadas con sus historias de esfuerzo, crecimiento y logro quienes hoy inspiran a miles de mujeres más a seguir su camino. Viéndolas de cerca me doy cuenta lo importante que es tener ejemplos a seguir para generar cambios duraderos. Desde Laboratoria tratamos de hacer esto todos los días y hoy, Mujeres Que Transforman se une a la honorable tarea de contar historias de mujeres que demuestran con su ejemplo que podemos romper estereotipos y llegar tan lejos como soñamos. Mientras más visibilidad le demos a las mujeres que son ejemplo a seguir, más lograremos terminar con los estereotipos que tanto freno nos han puesto. Plataformas como MQT nos dan el espacio de unir fuerzas hacia este objetivo. Hoy de hecho leí una noticia de aquellas que me hace enormemente feliz: hace 50 años, cuando se le pedía a niños que dibujen un científico, menos del 1% dibujaba a una mujer. Hoy cerca de un tercio lo hace. Vamos por buen camino.


Mariana Costa
Co-fundadora de Laboratoria. Editora de Mujeres Que Transforman, edición marzo.