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Yo nací de nuevo cuando caminaba por el Everest de la mano de la niña que un día fui

Yo nací de nuevo cuando empecé la caminata al Everest. Cuando supe que debía conectarme con la niña que fui y que teníamos que caminar juntas”. Con esas palabras Silvia Vásquez Lavado, montañista y experta en tecnología empresarial, resume el momento en que su vida cambió para siempre.

En mayo del 2016, se convirtió en una figura mundial al ser la primera peruana en llegar a la punta del monte Everest, el más alto del mundo. Un año después, a la misma hora, en el primer aniversario del día en que tocó la gloria, trastabillaba subida en una bicicleta quedando inconsciente por siete minutos. En ese octubre tuvo que ser operada del cerebro y tras ello tuvo que lidiar con las secuelas en la memoria que todavía perduran. Solo la naturaleza humana que, es caprichosa, permite conservar más allá  de lo que la ciencia alcanza: la mejor memoria no guarda ni imágenes ni palabras sino todo aquello que nos removió las entrañas. Y así es como guarda Silvia el recuerdo imborrable de su renacimiento.

Sobre la montañista se ha escrito mucho en la prensa. Se fue becada a Estados Unidos para estudiar biología molecular, carrera que tuvo que cambiar por Administración de Empresas cuando su padre, un contador que ahorraba en CLAE, la más grande pirámide de engaños en la historia del Perú, lo perdió todo.

Silvia tuvo que combinar el trabajo con el estudio en un país que no era suyo. Se empleó desde seguridad o guachimán como ella cuenta, hasta de mesera los fines de semana en el restaurante de unos tíos en Nueva York. Hasta ahí  llegaba desde Pensilvania, el lugar en el que vivía. Eran tres horas y media de viaje todos los días y por un larga temporada.

La vida de Silvia ha estado siempre marcada por los extremos y los contrastes. Como si de una montaña rusa emocional se tratara, sus temporadas se dividen entre momentos bajísimos y esos otros, que se asemejan a los picos nevados. Es una sobreviviente de abuso sexual que además tuvo problemas con el alcohol en una época en la que aún no encontraba otras salidas a dicho trauma.

“En mis veintes trabajaba en una compañía que fabricaba alcohol. Era una alcohólica funcional hasta que empecé a tener problemas en mi vida personal. Tuve un accidente producto de eso, me echaron de un departamento por irresponsabilidades, asuntos muy serios”. Su madre le dijo que si seguía así, sola y sin rumbo en un país que no era el suyo, terminaría matándose. La convenció de regresar al Perú y fueron juntas a una sesión de meditación para sanarse. Silvia dice que es un proceso abrir el corazón y pedir ayuda. Un proceso que a veces demora pero finalmente, para ella, llegó.

Ahora tiene un trabajo, como ejecutiva de la famosa PayPal, que llena sus expectativas y dirige una ONG “Courageous Girls” (Mujeres coraje) con la que ha llegado hasta Cajamarca para reunirse con un grupo de niñas que fueron abusadas sexualmente. Silvia en un inevitable ejercicio de identificación con una historia tan dura por digerir,  las ayuda a través de su organización financiándoles una mejor educación en una escuelas local de buena calidad.  “Actualmente son aproximadamente 80 guerreritas”, nos cuenta con una sonrisa  que, a través de una pantalla, logra transmitir su satisfacción. Mientras bebe un poco de agua para aclarar su voz apagada por una gripe producto de una ola de frío en Estados Unidos, donde vive, explica que también trabaja con su organización con niñas de Nepal y California.

La montañista más famosa del Perú no se detiene en ningún sendero. Está escribiendo un libro, en el que cuenta todas las veces en que algunas empresas y personas le dijeron que no llegaría a la cima del Everest. Ahora que es consciente de la magnitud de sus logros, le preguntamos si piensa regresar y hacer política, involucrarse. Y no lo descarta. Es una de las inquietudes que se le han pasado por la cabeza. Sin embargo, prefiere primero venir y conocer la estructura de cómo funcionan algunas cosas en el país antes de decidir algo definitivo. Un paso que de concretarse se sumaría a los varios puntos de quiebre en su vida.

Hace poco el periodista Alberto Salcedo Ramos dijo en una columna que Katharine Graham, exdirectora del Washington Post, renació el día que tomó las riendas de su periódico, parafraseando a Octavio Paz, quien dijo sobre María Félix que nació dos veces “el día que la madre la parió y el día que decidió reinventarse”. Silvia volvió a nacer cuando caminaba el Everest y, a juzgar por su historia,  no es el único renacimiento del que puede dar cuenta. Y lo volverá a hacer  todas las veces en que sea necesario porque si algo entendió de la vida es que para transformar el mundo, hay que empezar por una misma.


Laura Grados
Periodista. Escribe en utero.pe